Cuando creemos que damos lo que realmente se necesita
A veces, en nuestro afán de cumplir con nuestros deberes morales, hacemos cosas pensando que eso es lo que se esperaba de nosotros. O esas palabritas que nos dicen: eso es lo que él quiere, hacelo, después te lo van a retribuir o reconocer ese gesto… Y no. A veces pasa todo lo contrario. Eso que damos, convencidos de que era lo que el otro necesitaba, responde más a una idea nuestra que a una necesidad real del otro. Imaginamos historias para nosotros y para los demás. Creemos que nuestra pareja espera actitudes de nuestra parte que, en realidad, tal vez nunca hubiera pensado. Actuamos en base a nuestro reloj biológico, hacemos cosas por intuición, y a veces no es que uno no esté afilado o no entienda las sutilezas o las energías. A veces es la otra persona quien recibe nuestro mensaje de un modo erróneo. Hacer cosas que alimentan el propio ego no significa que estemos complaciendo al otro ni construyendo algo real. A veces, lo único que necesitamos es observar y escuc...